domingo, 23 de abril de 2017

Heidegger: culpa y ansiedad

➤ Como ha venido siendo costumbre últimamente en mis entradas está también tratará acerca de las filosofías que dieron forma a la psicología humanista. Específicamente el existencialismo de Martin Heidegger (1889-1976). Con ésta entrada pretendo terminar con los autores que han influido al humanismo para comenzar a postear entradas que hablen completamente de la psicología humanista.

Se suele considerar el trabajo de Heidegger como un puente entre la filosofía existencialista y la psicología existencial.



Para Heidegger era muy importante que los seres humanos pudieran reflexionar acerca del fin de su existencia, sólo así podrían ejercer realmente su libertad para crear una existencia significativa. Sin embargo, el darse cuenta de la propia mortalidad provoca ansiedad.

Heidegger también creía que si no ejercitamos nuestra propia libertad experimentaremos culpa. Así que como la mayoría de la gente no ejerce toda su libertad, experimentará por lo menos cierta culpa. Para minimizar la culpa Heidegger aconsejaba vivir una vida auténtica, es decir, el reconocer la capacidad de elegir en la propia existencia y vivir de acuerdo con ello.



El pensamiento de Heidegger ahora forma parte de una de las máximas de la psicología humanista al querer hacer consciente y completamente responsable a la persona de todas y cada una de sus decisiones. Además de que Heidegger desde su filosofía ya planteaba una manera de superar la culpa y la ansiedad.

El saber que en algún momento formaremos parte de la nada provoca ansiedad, aceptarlo requiere valentía. La misma valentía que es necesaria para elegir nuestra propia existencia, en lugar de conformarnos con lo que dicta la sociedad, la cultura u otras personas, según Heidegger.



Las mismas condiciones de la existencia y el tomar decisiones implica experimentar cierta ansiedad. Desde la perspectiva de Heidegger, la ansiedad es necesaria para vivir una vida auténtica. Ya "que las personas auténticas siempre están experimentando con la vida, siempre están tomando riesgos y siempre están poniendo en riesgo su devenir." (p. 610)

Otra razón más de la ansiedad causada por la libertad es porque nos convierte en responsables de las consecuencias de nuestras propias elecciones. Cuando un individuo es libre no puede culpar a Dios, ni a sus padres, ni a las circunstancias, ni a la genética, ni a cualquier otra cosa, porque uno es responsable de su propia vida. Idea totalmente humanista y contradictoria a la psicología conductual y al psicoanálisis.

La libertad y la responsabilidad son inseparables.






Referencias:
Hergenhahn, B. (2011). Introducción a la historia de la psicología, México: Cengage Learning.


sábado, 22 de abril de 2017

Aristóteles: motivación y felicidad

➤ Al igual que la entrada pasada me enfocaré en la filosofía de Aristóteles para hablar de los orígenes y bases de la psicología humanista. Ésta hablara de los fines y propósitos de las personas desde la perspectiva aristótelica.



La felicidad para Aristóteles era natural y con ella se cumplía el propósito de la persona. El propósito de los humanos era pensar racionalmente, esto produciría la mayor felicidad. Sin embargo, los seres humanos también comparten apetitos con los animales tales como el alimentarse, el reproducirse y el sentir placer y esto motiva también nuestra conducta.

Nuestra diferencia con los animales es la razón, que nos ayudará a inhibir nuestros instintos, ya que de ellos no se deriva nuestra mayor necesidad. Pero esto representa un conflicto, ya que la encrucijada está entre saciar nuestros apetitos y perseguir nuestras metas racionales.



La misma problemática plantea el humanismo al decir que nosotros siempre debemos tener nuestras metas fijas y ser lo mayormente conscientes de todos nuestros actos para poder ser responsables de cada decisión que tomamos.

Aristóteles dio como solución el vivir una vida con moderación, uno tenía que vivir con su "media dorada", es decir el punto medio en vez de una resolución hedonista o una vida dominada por la razón.



Referencias:
Hergenhahn, B. (2011). Introducción a la historia de la psicología, México: Cengage Learning.


viernes, 21 de abril de 2017

La teleología de Aristóteles

➤ Creo que de acuerdo a las otras entradas del blog ha quedado clara la intención de mostrar todo lo relativo y lo que le ha dado forma a la hoy conocida como psicología humanista. El tema de ésta entrada nos hará remontarnos a los orígenes y a los primeros autores que sin saberlo han formado parte importante de los fundamentos de la teoría humanista.



La filosofía de Aristóteles es un ejemplo de la teleología porque, según él, todo lo que existe en la naturaleza tiene un propósito. Aún más sorprendentemente parecido al actual humanismo, Aristóteles sostenía que ese propósito no significaba una intención consciente, más bien, todo en la naturaleza tiene una función inherente. La función inherente recibe el nombre de entelequia y es la cual permite que un objeto se mueva o se desarrolle en una dirección prescrita hasta alcanzar todo su potencial

"La causa última de los seres vivos forma parte de su naturaleza; existe como un potencial desde el inicio mismo del organismo" 



Aristóteles también pensaba que la causa última, o el propósito, de una cosa era su esencia.

Como hemos podido darnos cuenta la idea de la teleología de Aristoteles se parece mucho a la idea de Carl Rogers. Mientras que el concepto de entelequia se asocia al pensamiento de Maslow y su pirámide.



Referencias:
Hergenhahn, B. (2011). Introducción a la historia de la psicología, México: Cengage Learning.


jueves, 20 de abril de 2017

La pirámide de necesidades de Maslow

➤ Abraham Maslow (1908-1970), padre espiritual de la Psicología Humanista, en 1943 propuso que todos los humanos tenemos un conjunto básico de necesidades y que se expresan durante toda la vida como impulsos internos.


El resultado de sus investigaciones dio origen a la teoría de la autorrealización.

Cada persona tiene cinco conjuntos de necesidades básicas que están ordenadas jerárquicamente y cada nivel de necesidades tiene que ser satisfecho totalmente antes de acceder al siguiente conjunto.

La motivación innata en todo ser humano es realizar su potencial usando sus aptitudes y capacidades, logrando así una sensación de plenitud; esa autorrealización la denomina experiencia cumbre.

Las necesidades a satisfacer por orden jerárquico para alcanzar la autorrealización personal son las siguientes:

  1. Necesidades fisiológicas: básicas como comida, agua y sueño.
  2. Necesidades de seguridad: ambiente seguro, libre de amenazas.
  3. Necesidades sociales o afectivas: factores interpersonales, deseo de ser aceptado por los demás.
  4. Necesidades de autoestima: ser respetado por los logros y las capacidades.
  5. Necesidades de autorrealización: deseo del individuo de desarrollar sus capacidades al máximo. Plena realización del potencial.



A diferencia de su uso común, es más una teoría del desarrollo humano que una de motivación en el trabajo.



Referencias:
Hergenhahn, B. (2011). Introducción a la historia de la psicología, México: Cengage Learning.


sábado, 4 de marzo de 2017

Teoría de la no directividad centrada en el cliente

➤ El psicólogo Carl R. Rogers (1902-1987) propuso que todos desarrollamos nuestra personalidad en función de metas; dice que todo organismo nace con ciertas capacidades o potencialidades innatas, "una especie de sello genético, al cual se le agrega sustancia conforme avanza la vida", por lo cual el objetivo de la vida es satisfacer ésta especie de proyecto genético, para convertirnos así convertirnos en la mejor versión de lo que cada uno de nosotros somos capaces de ser. Lo anterior mencionado es lo que Rogers llamó: tendencia hacia la "realización".

La "tendencia a la autorrealización" es nuestra propia imagen o autoconcepto consciente de lo que se es y de lo que se quiere llegar a ser. Cuando las capacidades innatas y éstas imágenes que tenemos de nosotros mismos son muy parecidas es probable que nos convirtamos en lo que Rogers denominó: "persona plena", "cada vez más deseosas de convertirse, con más seguridad, y profundidad, en lo que realmente deben ser". (Rogers, 1961).

Y así, con estos conceptos es que Rogers desarrolla su teoría de la personalidad centrada en el concepto de sí mismo como núcleo de la personalidad, diciendo "todos necesitamos encontrar nuestro yo real para llegar a ser tal persona, y así poder aceptar y valorar lo que somos". Y para esto es necesario encontrar en el "cliente" los siguientes tres conceptos:

Coherencia: continuidad armónica entre vivencia, consciencia, comunicación y conducta. En otras palabras, la persona tiene que decir lo que realmente siente, se tiene que dar cuenta por qué lo dice y además se tiene que comportar como tal.

Aceptación: que el cliente se acepte, no se minimice, reconozca sus triunfos y fracasos.

Empatía: ubicarse en la posición del otro para percibir la situación tal y cómo el otro lo hace (sin caer en la involucración emocional.




Referencias:
Grados, J. y Sánchez E. (2007). La entrevista en las organizaciones segunda edición. D.F., México: El Manual Moderno.


jueves, 2 de marzo de 2017

La Tercera Fuerza: el lugar de la psicología humanista

➤ Actualmente existe una amplia diversidad de teorías y modelos psicológicos y de entre todos ellos logran resaltar tres corrientes psicológicas principalmente, una de ellas es la psicología humanista, también conocida como la Tercera Fuerza, junto al Psicoanálisis y el Conductismo y destaca justamente por sus argumentos en oposición a éstas dos.

La psicología humanista comienza a desarrollarse en 1960 como un movimiento cognitivo y está en contra de las teorías que definen al hombre cómo producto de su ambiente o a merced de su propio inconsciente, mientras que destaca los siguientes preceptos:

  1. La importancia se le asigna al individuo, el ser humano, en cuanto persona, supera la suma de sus partes.
  2. La existencia del ser humano está siempre ligada a relaciones interhumanas.
  3. Se hace hincapié en la experiencia consciente, pues es una característica del ser humano y es la base para la comprensión humana.
  4. El ser humano está en situación de elegir y decidir, y puede mediante sus decisiones activas variar su situación de vida, de ahí la importancia de la libertad personal, el libre albedrío, la creatividad individual y la espontaneidad.
  5. El ser humano está orientado hacia una meta.
  6. Se pone énfasis en lo relacionado con la naturaleza humana.

Las raíces del movimiento humanista fueron William James, la teoría de la Gestalt, Alfred Adler, Carl Jung, Karen Horney, Erik Erikson y Gordon Allport, aunque también toma conceptos de la Fenomenología (escuela filosófica precursora de la Gestalt que por el análisis de los fenómenos observables da una explicación del ser y de la consciencia).


Por tal motivo su perspectiva fenomenológica es más amplia y considera al Conductismo muy limitado al reducir al ser humano a la condición de una máquina programable. También considera al Psicoanálisis Freudiano determinista y degradante al explicar la mente normal a partir de las psicopatologías y al poner énfasis en todos los aspectos negativos de la naturaleza humana tales como: el sufrimiento, los celos, el odio, el temor, el egoísmo y el narcisismo.


En la psicología humanista se destaca la salud mental y los atributos positivos de ésta como la felicidad, la satisfacción, el éxtasis, la amabilidad, la generosidad y el afecto. De la Gestalt hereda el estudiar al ser humano como un todo y los fenómenos psíquicos tal y como se presentan. También se analiza la percepción, la asociación y el juicio.


Estudia lo que significa el existir como ser humano integrando todos los aspectos del individuo para llegar a lo que realmente es. Rescata la individualidad de la persona tomando en cuenta que la persona siempre está en constante evolución y desarrollo, alejando así el determinismo y el reduccionismo. No se busca un por qué, sino un para qué de la vida de las personas.



Referencias:
Quitman H. (1989). Psicología Humanística. Barcelona: Herder.


miércoles, 1 de marzo de 2017

La motivación

➤ Como bien sabemos es tarea de la psicología estudiar los motivos que hacen mover y actuar al individuo, en ésta entrada se intentará esclarecer el concepto de motivación, pero, claro, visto desde la perspectiva de la teoría humanista.


La motivación generalmente se define como un estado interno que activa, dirige y mantiene el comportamiento. Según las múltiples teorías psicológicas la motivación tiene dos posibles orígenes, cuando se trata de desafíos e intereses propios la motivación es intrínseca, mientras que cuando se hacen las cosas por evitar un castigo o para obtener recompensas, es un claro ejemplo de motivación extrínseca.

Los enfoques humanistas sobre la motivación hacen hincapié en las fuentes intrínsecas de la motivación como las necesidades de "autorrealización" (Maslow, 1968, 1970), la "tendencia a la autorrealización" innata (Rogers y Freiberg, 1994) o la necesidad de "autodeterminación" (Deci, Vallerand, Pelletier y Ryan, 1991).

La teoría humanista toma en cuenta los factores socioculturales y la subjetividad del individuo para integrar estos en sí mismo y así plantear sus propias metas personales. Desde ésta perspectiva motivar significa activar los recursos internos de la gente: su sentido de competencia, autoestima, autonomía y autorrealización.




Referencias:
Mankeliunas, M. (2003). Psicología de la motivación, México: Trillas.